miércoles, 20 de junio de 2007

Jugando al ángel... (segunda parte)

Los minutos habían pasado, el calor del sol se sentía en todo el ambiente, pero el reflejo vino del lado derecho, mientras esperaba que se acerque y yo me quitaba los audífonos lentamente...

Era como la había visto en las fotos, una mirada intensa y segura, sus labios haciendo una invitación imposible y su cabello deseando ser acariciado. Esperaste mucho me preguntó y creo que le dije que no, no recuerdo bien, pero estaba cansado por no haber dormido bien y con hambre, para mi suerte me quedaba poco dinero, solo pude invitarle un dulce que alguien nos ofreció mientras conversábamos sentados en una banca de la plaza constitución.

Mientras fluía nuestra conversación con cosas que no puedo mencionar, saqué 2 separatas que utilicé cuando me preparaba para la universidad, ese fue el pretexto del encuentro, pues Eylin había dejado sus otros estudios para ahora postular a otra carrera, y yo muy amable, le ofrecí unas separatas para que (espero) las estudie.
Estaba nervioso, no piensen que incómodo, porque era como llamar por teléfono a un número X y comenzar a conversar, no se por qué lo sentí así, a pesar de que desde muchos meses antes uno conocía bastante del otro.

Me sentí un poquito mal por el sol, no lo aguanto y me hace mal, entonces le dije para ir a caminar o buscar cuadros, dibujos y pinturas. Caminamos 10 o 15 minutos sin éxito alguno y se hacía tarde (al medio día) porque cada uno debía tomar su camino para ir a almorzar.

Mientras nos quedaban pocos minutos, nuestro gusto musical y artístico se fue mezclando, era de las personas con las que puedes conversar de música sin la necesidad de explicar, puedes decir una que otra "palabrota" y no le va a parecer de mal gusto, puedes hacer bromas y se va a reír contigo, hasta a veces de ti.

Me sentí muy a gusto, pero llegó mi carro y me despedí amenazando con volverla a ver. Fue la primera y última vez que la vi. (La amenaza sigue en pie)

lunes, 18 de junio de 2007

¿Soñamos lo mismo?



No se si en algún momento ustedes lo hicieron, pero hace poco yo soñé que Radiohead (si... Radiohead) tocaba a unas 6 cuadras de mi casa y yo era el único que le daba bola al grupo.

Será por el lugar donde vivo, no se; pero yo quiero ver a quienes para mi, es la mejor banda en estos días, y que mejor si está lo más cerca posible.

Se habilitó una página de origen bastante serio para este pedido, solo tienes que registrarte (en tiempo de 1 minuto) y esperar que nuestro pedido sea escuchado.

Traer a Radiohead

sábado, 16 de junio de 2007

Pensando...


...en como será si cruzas... y no regresas

viernes, 15 de junio de 2007

Buscando el tiempo


Desde que cumplí 10 años (incluso 7, pero es algo que no me gusta recordar) pensé que tendría que alejarme de la iglesia católica para ver de lejos lo que de cerca muchos no pueden ver. Desde ese momento, mi visita a la iglesia era cada vez más rara, solo lo hacía y lo hago por compromiso, o para tomar una que otra foto sin flash. Pero esa vez, el tener una "cita" en la iglesia me pareció bastante raro (y gracioso).

Tenía 15 años y ya varios meses, me encontraba solo (sin enamorada), dedicando mi tiempo libre a jugar: basket, winning eleven 3, dancing y otros deportes (el basket si era en serio, aunque mi muñeca cada vez me lo impedía más y más), por las noches el infaltable ensayo de teatro para representar al colegio, oportuno para viajar a Huánuco y perder 4 días de clases.

La profesora (muy buena honda) se hizo amiga de todos, y como los mayorcitos éramos Carlos y yo (los únicos dos sobrevivientes de cinco alumnos de la promoción; contando con la pirula, el foco y la cachuda) nos daba mayor libertad a comparación de los demás. En las primeras semanas, los ensayos eran en una sala de la parroquia, aprovechando que no cobraban nada y además estaba cerca al colegio, porque salíamos de clases a las 6 de la tarde (¿o ya sería noche?) para que a las 6:20 iniciemos con los ensayos.

Ese día, que entré a la iglesia después de mucho tiempo, salimos temprano del colegio y quise utilizar esos minutos en una chica que en ese tiempo me gustaba. Era 1 año menor que yo y cuando la conocí me gustaron sus ojos y sus labios en un primer momento, para luego conocerla más cada vez que nos encontrábamos. La vi a unos 30 metros mas o menos, creo que estaba con una chompa roja, y yo con mi buzo del equipo de basket y una polera blanca, nos saludamos para luego comenzar a caminar mientras oscurecía temprano.

En esta ciudad no había tantos lugares a donde ir sin que te alejes de la plaza, así que la rutina (muchos la conocerán) era ir por el jr. Junín, llegar hasta colina (porque decían que mas allá era otro territorio) y regresar a la plaza. No sabíamos que más hacer porque estuvimos sentados buen tiempo, quedaban pocos minutos para mi ensayo de teatro, creo que quiso acompañarme a la puerta de la parroquia, y mientras íbamos nació la idea de entrar un rato a la iglesia, no debería tomarnos más de 5 minutos, pero fue mucho más.

No había motivo alguno para visitar la iglesia, todo era pretexto para poder pasar más tiempo juntos. Cruzamos la puerta y la luz era baja, casi todo el espacio iluminado solo con velas y unas 20 personas repartidas, pidiéndo algo o simplemente contando cosas que no podían retener. Cogió mi brazo y comenzamos a caminar lentamente, viendo las imágenes, desde el Señor de Muruhuay a la izquierda hasta San José a la derecha. Llegamos a la puerta y ninguno quería despedirse, había pasado bastante tiempo y era obvio que ya iba a llegar demasiado tarde, entramos nuevamente, esta vez por la mano derecha, viendo ahora mas allá de las imágenes y enfocándonos ahora en pequeños detalles, como una cruz que tenía forma de estaca y el dibujo de los carneritos en ofrenda, todo por demorarnos más y pasar todo el tiempo posible.

Estábamos parados en la esquina derecha de la cruz, cruz que se dibuja desde una imagen aérea, todo estaba en silencio y buscábamos más cosas para quedarnos, se acercó más a mi y entonces la abrazé porque pensé que tenía frío, teníamos la mirada fija en un punto de la pared sin pensar en nada y entonces, desde atrás un acólito nos dice: "ya cerramos la puerta, por favor salgan por la sacristía" y palteados por que nos sacaron de la iglesia, sin saber cuanto tiempo estuvimos encerrados, salimos por la sacristía.

El siguiente paso era que no me vean, porque el salón donde ensayábamos estaba al costado de la sacristía, caminamos lentamente y cruzando la puerta (que por suerte estaba cerrada) fuimos corriendo hasta llegar a la plaza. Esa vez fue una de las pocas que salimos, la acompañé a que tome su carro y regresé a la parroquia. Me había demorado 50 minutos y mientras contaba mi mentira, humberto interrumpe diciendo que me vio entrar con una chica a la iglesia.

miércoles, 13 de junio de 2007

Jugando al ángel... (primera parte)

Cuando me preguntó: “¿Desde cuando conversamos?” y no supe que responder, me di cuenta que había pasado mucho tiempo desde ese Hola –seguido del– ¿Quién eres?

Faltaban 45 minutos para que el sol llegue a la mitad, no sabía que hacer y a mi izquierda un tablero de baile me invitaba a pasar los minutos que faltaban. En medio del juego, recordé cuando con Carlos (en sectores conocido como “La Carlota” por cosas que hoy no contaré) cambiábamos a escondidas el horario de nuestro ensayo de teatro para poder jugar y faltar a clases al mismo tiempo durante todas las tardes.

Cuarenta minutos después y un poco cansado (más por pasarme toda la madrugada escribiendo 2 monografías) me encontraba a 5 cuadras del punto de encuentro, entonces caminé despacio para llegar a las 12 en punto.

Llegué a la casa del artesano, saqué el celular para ver la hora y verificar mi puntualidad, “11:59, falta un minuto… debe estar cerca” pensé, y miré hacia la calle a buscar a alguien que solo conocía por fotos.

12:04, solo habían pasado 5 minutos pero con cada minuto crecía la desesperación y recordé cuando llegaba 20 minutos después de la hora pactada, entonces me dije que de ahora en adelante trataría de ser más puntual, con quienes siempre llegaba tarde.

12:05, cambiaba de canción y frente a mi una sombra… bastante pequeña, una señorita con una rosa en sus manos me decía algo que apenas distinguí por la música “¿Le leo un poema?” a lo que respondí “no, gracias” mientras llegaba a la decisión de esperar diez minutos más.

Mi mirada seguía perdida en la plaza y en segundos me di cuenta que a dos metros había una chica mirando a la calle, por un momento pensé que pudo ser ella, estaba de espaldas y no la distinguía bien, también esperaría a alguien. Entonces desde la puerta derecha sus ojos me atraparon, me saqué los audífonos y mientras se acercaba la luz que irradiaba me cegó por completo… “Hola, esperaste mucho” me dijo, mientras recuperaba poco a poco la vista…