viernes, 15 de junio de 2007

Buscando el tiempo


Desde que cumplí 10 años (incluso 7, pero es algo que no me gusta recordar) pensé que tendría que alejarme de la iglesia católica para ver de lejos lo que de cerca muchos no pueden ver. Desde ese momento, mi visita a la iglesia era cada vez más rara, solo lo hacía y lo hago por compromiso, o para tomar una que otra foto sin flash. Pero esa vez, el tener una "cita" en la iglesia me pareció bastante raro (y gracioso).

Tenía 15 años y ya varios meses, me encontraba solo (sin enamorada), dedicando mi tiempo libre a jugar: basket, winning eleven 3, dancing y otros deportes (el basket si era en serio, aunque mi muñeca cada vez me lo impedía más y más), por las noches el infaltable ensayo de teatro para representar al colegio, oportuno para viajar a Huánuco y perder 4 días de clases.

La profesora (muy buena honda) se hizo amiga de todos, y como los mayorcitos éramos Carlos y yo (los únicos dos sobrevivientes de cinco alumnos de la promoción; contando con la pirula, el foco y la cachuda) nos daba mayor libertad a comparación de los demás. En las primeras semanas, los ensayos eran en una sala de la parroquia, aprovechando que no cobraban nada y además estaba cerca al colegio, porque salíamos de clases a las 6 de la tarde (¿o ya sería noche?) para que a las 6:20 iniciemos con los ensayos.

Ese día, que entré a la iglesia después de mucho tiempo, salimos temprano del colegio y quise utilizar esos minutos en una chica que en ese tiempo me gustaba. Era 1 año menor que yo y cuando la conocí me gustaron sus ojos y sus labios en un primer momento, para luego conocerla más cada vez que nos encontrábamos. La vi a unos 30 metros mas o menos, creo que estaba con una chompa roja, y yo con mi buzo del equipo de basket y una polera blanca, nos saludamos para luego comenzar a caminar mientras oscurecía temprano.

En esta ciudad no había tantos lugares a donde ir sin que te alejes de la plaza, así que la rutina (muchos la conocerán) era ir por el jr. Junín, llegar hasta colina (porque decían que mas allá era otro territorio) y regresar a la plaza. No sabíamos que más hacer porque estuvimos sentados buen tiempo, quedaban pocos minutos para mi ensayo de teatro, creo que quiso acompañarme a la puerta de la parroquia, y mientras íbamos nació la idea de entrar un rato a la iglesia, no debería tomarnos más de 5 minutos, pero fue mucho más.

No había motivo alguno para visitar la iglesia, todo era pretexto para poder pasar más tiempo juntos. Cruzamos la puerta y la luz era baja, casi todo el espacio iluminado solo con velas y unas 20 personas repartidas, pidiéndo algo o simplemente contando cosas que no podían retener. Cogió mi brazo y comenzamos a caminar lentamente, viendo las imágenes, desde el Señor de Muruhuay a la izquierda hasta San José a la derecha. Llegamos a la puerta y ninguno quería despedirse, había pasado bastante tiempo y era obvio que ya iba a llegar demasiado tarde, entramos nuevamente, esta vez por la mano derecha, viendo ahora mas allá de las imágenes y enfocándonos ahora en pequeños detalles, como una cruz que tenía forma de estaca y el dibujo de los carneritos en ofrenda, todo por demorarnos más y pasar todo el tiempo posible.

Estábamos parados en la esquina derecha de la cruz, cruz que se dibuja desde una imagen aérea, todo estaba en silencio y buscábamos más cosas para quedarnos, se acercó más a mi y entonces la abrazé porque pensé que tenía frío, teníamos la mirada fija en un punto de la pared sin pensar en nada y entonces, desde atrás un acólito nos dice: "ya cerramos la puerta, por favor salgan por la sacristía" y palteados por que nos sacaron de la iglesia, sin saber cuanto tiempo estuvimos encerrados, salimos por la sacristía.

El siguiente paso era que no me vean, porque el salón donde ensayábamos estaba al costado de la sacristía, caminamos lentamente y cruzando la puerta (que por suerte estaba cerrada) fuimos corriendo hasta llegar a la plaza. Esa vez fue una de las pocas que salimos, la acompañé a que tome su carro y regresé a la parroquia. Me había demorado 50 minutos y mientras contaba mi mentira, humberto interrumpe diciendo que me vio entrar con una chica a la iglesia.

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